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  • Reforma sin resultados

La nueva Ley Federal del Trabajo se aplica a paso lento. Lejos de los beneficios prometidos, el panorama laboral se caracteriza por una caída en la generación de empleo.

En el último día de su administración, el pasado 30 de noviembre, Felipe Calderón promulgó la reforma laboral con la promesa de que crearía más y mejores empleos formales, alentaría la competitividad del país y modernizaría el sistema de impartición de justicia laboral. El presidente Enrique Peña Nieto respaldó públicamente la nueva ley Federal del Trabajo y encargó al secretario del ramo, Alfonso Navarrete Prida, la aplicación de la misma. Pero a casi cinco meses de su entrada en vigor, los presuntos beneficios aún no están a la vista.

En marzo pasado, el Banco de México dio a conocer los resultados de una encuesta realizada a mil 884 empresarios, en la que se preveía la creación de 194 mil 400 nuevos empleos en 2013 como consecuencia directa de la reforma laboral.

La realidad, hasta el momento, es otra. En el mes de diciembre se perdieron 232 mil 893 empleos formales, la peor caída registrada en el último mes del año desde 2008. Aunque se recuperaron 219 mil 36 entre el 1o. de enero y el 31 de marzo, la creación de empleos durante el primer trimestre del año es la peor de los últimos cuatro años y la tercera peor desde 2004, según datos oficiales del IMSS. En tanto, la tasa de informalidad se ha mantenido en 29 por ciento.

La reforma, que modificó más de 225 artículos, tocó temas polémicos como la instauración de mecanismos de contratación más flexibles para los patrones, la regulación del outsourcing y la imposición de un tope al pago de los salarios caídos en caso de despidos injustificados.

Fue producto de un acuerdo entre los presidentes saliente y el entrante, y transitó en el Senado y la Cámara de Diputados con los votos del PRI, PAN, Partido Verde y Nueva Alianza.

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Reforma - Abril 2013